miércoles, 22 de junio de 2011

Paradigma

Mi ojo, envuelto en llamas, mira hacia adentro y encuentra un inoportuno y puro paradigma viejo, extraño, y aun familiar.
Comprende que ese modelo de mundo manifiesto en intermitentes vetas de luz y obscuridad; es aquel que deposita la justificación de su existencia, en la imperiosa y propia necesidad natural de determinar al devenir.

Intento reducir el pasado entero a un instante fugaz que ocupa el presente en lo profundo de la interioridad del ser, se lo envuelve en el puño, se hace polvo en la palma de la mano y se lo despide soplado con una mueca despreciable de felicidad.
Mostrando los dientes, como una sonrisa que invita ternura pero a la vez amenaza con seguridad.
Y más ternura.

Saciar el instinto hasta que vuelva a estar sediento de acción, corromper toda regla preestablecida y transgredir toda moral heredada y comprendida.

En toda vivencia, nuestro entendimiento no es sino el instrumento de un proceso que resulta de un estrecho malentendido sin tregua.
Nuestra inteligencia no es más que la ilusión de lo que creemos creer.
Cuando lo que somos es lo que hacemos y lo que deseamos; lo que nos define,
Lo que resulta es solo lo que quisimos.
Todo aquello que se opone a nuestros deseos y nos quita la posibilidad de satisfacer nuestras más personales necesidades, es la sucesión desencadenada de estímulos sepultados; pero en una tierra tan fértil que nunca llegan a morir.
Los fantasmas del pasado, el divorcio de los padres, los golpes de los hermanos mayores, los robos, los asaltos, los abusos, emporio condicionante del desarrollo de una personalidad ulterior menoscabada, corrompida y ultrajada, mas siempre por nacer.
Y el nacimiento es desarrollo y el desarrollo es existencia
Y la apoteística naturaleza del ser muere y nace conforme todo nuestro crecer.

Es necesario vengar el ultraje de la impotencia aceptando la realidad de que el pasado nos aplastó.
Aun reírse de los fantasmas.
Aun lánguido el espíritu del renunciado y del muerto en su voluntad, es blandiente suficiente para ceder el paso al desarrollo de la nueva realidad.

Hay quien de niño vivió sentimientos que le condicionarán la vida a siete generaciones sucesivas, y entre ellos habrá quien se emancipe del atavismo enteramente todo truncado por un singular hecho aislado de sus antepasados
Las palabras neutralidad, perdón y justificación son prohibidas en el lenguaje que hablo.
Solo se permite la aceptación
Y la regeneración


Intento. Buscar día a día el renacimiento de una pasión, que nace, únicamente de aquel paradigma propio, que es el carácter, quien quiere imprimirse en el destino con la forma de uno.
Nace del hoy.

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